Advertencia a los Inversores

La complejidad del mercado financiero y bursátil es conocida por todos. Precisamente esa complejidad hace necesaria la existencia en Europa de controles estrictos para que las actividades que se realizan dentro de ese ámbito cumplan con los objetivos legales establecidos. Existen distintos organismos europeos que llevan a cabo estas misiones y otras de carácter similar. Tal es el caso de la ESMA ((European Securities and Markets Regulator) que viene realizando este tipo de tareas en el ámbito de la Unión.

Como parte del Sistema Europeo de Supervisión Financiera participa en la ESRB (European Systemic Risk Board) junto con la EBA (European Banking Authority) y la EIOPA (European Insurance and Occupational Pensions Authority), con sedes en Paris, Londres y Frankfurt respectivamente.

En este sentido la ESMA viene publicando periódicamente una serie de documentos, entre los que se encuentran sus conocidas “Advertencias a los Inversores”. Hoy nos vamos a ocupar de una de ellas, aquella que hace referencia a los riesgos de las inversiones en productos complejos. Preste atención y haga suya esta advertencia importante que debe tener muy en cuenta para evitar riesgos sobre sus inversiones o ahorros.

De esta forma, Steven Maijoor, Presidente de la ESMA, ha comentado “Las empresas de inversión venden cada vez más productos financieros complejos, tales como warrants, diferentes tipos de bonos estructurados, derivados y valores respaldados por activos, que antes eran accesibles principalmente a inversores profesionales, y ahora lo son a los inversores minoristas”, lo cual según sus propias palabras supone el aumento en gran medida del riesgo de los clientes, que pueden no acabar de entender bien los costos y la rentabilidad esperada de los productos que están comprando.

Debemos tener en cuenta que la comercialización y venta de estos productos financieros complejos a los pequeños inversores, es un área especialmente supervisada e importante para la ESMA, en la intención de que sean aplicadas en todo momento las reglas de conducta MiFID.

Esta advertencia se dirige a los productos financieros complejos, entendiendo como regla general que los son si:

Uno, es un derivado o incorpora un derivado.

Dos, tiene activos o índices subyacentes de difícil valoración, o cuyos precios o valores no están disponibles al público.

Tres, tiene un plazo fijo de inversión con, por ejemplo, sanciones en caso de retirada prematura que no se explican con claridad.

Cuatro, utiliza múltiples variables o aplica fórmulas matemáticas complejas para determinar la rentabilidad de la inversión.

Quinto, incluye garantías o protección del capital de carácter condicional o parcial, o que pueden desaparecer en el caso de que se produzcan determinados supuestos.

En este sentido, se entienden específicamente como productos financieros complejos, los bonos de titulación de activos, tipos de obligaciones como las convertibles o subordinadas, certificados, contratos por diferencia, pagares vinculados a activos, productos estructurados y warrants.

En cuanto a los riesgos que se corren en la contratación de este tipo de productos se valoran cinco grandes riesgos, de esta forma el riesgo de liquidez, o aquel producido por no poder vender el producto fácilmente si es necesario hacerlo antes de su vencimiento.

El de apalancamiento, o aquel riesgo producido por el hecho de intentar obtener una mayor rentabilidad sin tener en cuenta que el mencionado apalancamiento también puede llevar a multiplicar fácilmente las pérdidas.

El riesgo de mercado, como aquel producido por el hecho de registrar pérdidas derivadas de los movimientos en los precios dentro del mercado.

El riesgo crediticio, es aquel derivado de que el emisor del producto o la empresa que lo gestiona no pague e incumpla su obligación contractual de reembolsar la inversión de forma pertinente.

Y por último el denominado coste de complejidad, donde estos son más elevados cuanto más complejos son los productos y donde se paga por las características subyacentes del mismo, siendo difíciles de detectar los honorarios y las comisiones que se incluyen en las estructuras de estos activos.

En definitiva y como dice la advertencia, si usted no entiende las características clave del producto que se le ofrece, o los principales riesgos asociados al mismo, no invierta. Recuerde siempre ser prudente en todo momento con sus inversiones. No acepte riesgos que no conoce o no puede controlar y ante la duda sobre si debe o no suscribir un producto determinado, consulte las características del mismo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Cuente con el riesgo en la inversión.

Si usted no es profesional de la inversión, no actúe como si lo fuera.

De lo contrario puede llegar a perder todos sus ahorros y capital.

Artículo escrito para TODOS A LA BOLSA

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Advertencia a los Inversores
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Advertencia a los Inversores
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Artículo sobre los riesgos de inversión en los productos financieros complejos.
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