Coberturas

Existen muchos manuales que definen, desde las formas más básicas hasta las más complejas, el concepto del Riesgo. En realidad no podemos hablar del Riesgo en un sentido único. Al igual que no existe un solo mercado tampoco existe un solo riesgo como tal. El Riesgo hay que afrontarlo, por tanto, como un conjunto de posibilidades que pueden actuar, en conjunción o independientemente, en nuestra contra.

Así tenemos riesgos asociados al mercado como tal, riegos sobre tipos, sobre insolvencia, sobre volatilidad, riesgos asociados a factores geopolíticos, riesgos sistémicos y no sistémicos y de esta manera podríamos seguir con un  largo etcétera de riesgos asociados a distintos factores. Pero finalmente para el Inversor no profesional, el riesgo se reduce considerablemente a dos factores: no obtener el rendimiento deseado o que no se produzca un reparto de dividendos con el que ya se contaba.

Obviamente me refiero al pequeño inversor que poco a poco (y la mayoría de las veces disgusto a disgusto) va creando su más o menos productiva cartera. Hablo de carteras simples de acciones al contado y según estadísticas de este sector, inversores asociados al Ibex 35.

Pero… ¿Cómo puede luchar el pequeño Inversor contra el Riesgo?

Lógicamente deberíamos primero identificar el perfil y el riesgo asociado a esa inversión. Como quiera que no es esta la sede para poder profundizar en un planteamiento individual, simplemente esbozaré las líneas maestras de las coberturas más sencillas, que desde luego no por gozar de esa condición dejan de ser efectivas o rentables.

Repasemos en este artículo la más sencilla de todas ellas.

En principio, podemos dar una idea acerca de que es una cobertura, diciendo que entendemos por tal el proceso (o la técnica, o la operativa…) tendente a reducir el riesgo de mercado asociado a una determinada cartera y que entre otros elementos incluye la posibilidad (real) de afrontar perdidas por movimientos desfavorables en las cotizaciones de los valores que la integran. Son varios por tanto los distintos tipos de riesgo que vamos a intentar cubrir, aunque el resultado apetecido sea finalmente el mismo: conservar la integridad de nuestro portafolio y ver evolucionar sus rendimientos en el sentido deseado.

Ahora viene lo importante: Este proceso o técnica consiste en tomar una posición contraria a plazo (con futuros en nuestro caso) a la posición que tenemos (o que vamos a tener) en el contado.

En esta ocasión, como ya he adelantado,  solo explicaré una de las coberturas más sencillas, de entre las muchas que existen.

Cobertura con futuros sobre acciones.

En este ejemplo, supongamos que hemos adquirido 1.000 acciones de la Compañía “SNC” a 15 euros cada acción. Como nuestra posición en el contado es larga, para proceder a realizar correctamente la cobertura deberemos posicionarnos cortos en los futuros, es decir tomaremos la posición contraria. De esta forma procedemos a vender 10 contratos (cada uno de ellos, como ya sabemos, integra 100 acciones) de “SNC” a 15,15 euros. Así pues, en contado quedamos largos y cortos en futuros.

Hagamos las cuentas al vencimiento.

Uno, imaginemos que el Precio al Vencimiento es de 13 euros, es decir las acciones han bajado 2 euros, de tal forma que tendremos:

(15 – 13) * 1.000 = 2.000 euros de pérdidas.

Dos, en los contratos vendidos, en cambio ganamos:

(15,15 -13) * 1.000 = 2.150 euros de ganancias.

Resumen, 2.150 – 2.000 = 150 euros de ganancias.

Nuestra posición quedó perfectamente cubierta.

Le propongo que realice por su cuenta los cálculos sobre distintos escenarios de cierre al vencimiento. Así con cierres de 12, 15 o 16 euros. De esta forma podrá ver cómo funciona esta cobertura. Inténtelo, es muy sencillo.

En cualquiera de los casos, aquí le dejo los resultados finales por si quiere compararlos con los que ha obtenido por su parte.

Supuesto Precio de Vencimiento 12 euros:

Acciones (15-12) * 1.000 = 3.000 euros de pérdidas.

Futuros (15,15 – 12) * 1.000 = 3.150 euros de ganancias.

Resultado: 3.150 – 3.000 = 150 euros de beneficio. Cobertura realizada.

Supuesto Precio de Vencimiento 15 euros:

Acciones (15-15) * 1.000 = 0 euros.

Futuros (15,15 – 15) * 1.000 = 150 euros de ganancias.

Resultado: 150 euros de beneficio. Cobertura realizada.

Supuesto Precio de Vencimiento 16 euros:

Acciones (16-15 ) * 1.000 = 1.000 euros de ganancias.

Futuros (16-15,15) * 1.000 = 850 euros de pérdidas.

Resultado: 1.000 – 850 = 150 euros de beneficio. Cobertura realizada.

Como puede ver las ganancias en unos activos compensan las pérdidas en otros y viceversa. En eso consiste precisamente la cobertura básica, aunque no debe olvidar que la más simple y eficaz cobertura para una cartera es la propia diversificación. Téngalo presente en su próximo “Asset Allocation”.

En un artículo posterior les indicaré la mejor forma de proteger una cartera tomando como cobertura contratos de futuros sobre el Ibex 35; hasta entonces, practique con las coberturas que le he propuesto.

Artículo escrito para TODOS A LA BOLSA

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