El Toro de Wall Street

Nadie que vaya a Nueva York, incluso aunque no tenga nada que ver con el mundo de la bolsa o las finanzas, deja de visitar el famoso Toro de Wall Street. Y por supuesto de hacerse una foto junto a él. Cuántas veces hemos visto en la gran pantalla, la escultura de un toro de gran tamaño en actitud de embestir, símbolo de prosperidad económica y que, según su autor, representa la fortaleza del pueblo norteamericano.

El caso es que la escultura pesa algo más de tres toneladas.

Así que no muy lejos de la Bolsa, se encuentra esta alegoría de la fuerza y del poder que fue creada después del crash bursátil de 1987. Lo que no todos saben es que el toro, no pertenecía a la ciudad sino a su autor Arturo Di Modica, artista de origen italoamericano, que después de crear la escultura, en bronce, en 1989 la depositó frente al edificio de la Bolsa de Nueva York como regalo de Navidad a sus conciudadanos. En ello dejó gran parte de su dinero.

En principio resultó un acto de gamberrismo artístico, tanto que el ayuntamiento estaba dispuesto a retirar la escultura, pero poco a poco la presión popular consiguió que fuera ubicada en Bowling Green, un pequeño parque público. Visita obligada si paseamos por la Gran Manzana.

La escultura en cuestión es una de las más fotografiadas de la ciudad de Nueva York, de hecho se ha convertido en destino turístico en el Distrito financiero donde se sitúa. Miles de turistas lo consideran un amuleto, convencidos de que la fortuna les sonreirá si acarician su hocico o tocan sus poderosos atributos, que cuelgan vistosos entre sus patas traseras.

Aunque se conoce esta escultura como el Toro de Wall Street y todos lo identifican con esta calle, lo cierto es que donde realmente está es al final del parque, en Broadway, no en el núm. 11 de Wall Street que es donde se encuentra la Bolsa de Nueva York. Y es que Wall Street es una calle con mucho peso. La calle del Muro, en el bajo Manhattan (que todos conocemos por ser el centro financiero y la sede permanente de la Bolsa, como ya hemos apuntado más arriba), recibe su nombre del famoso muro de madera y lodo que los colonos holandeses levantaron en 1652 como defensa a los ataques que sufrían por parte de los Lenape, los colonos de Nueva Inglaterra y los propios ingleses. Posteriormente el muro fue derribado por éstos últimos y aunque la muralla dejó de existir, el recuerdo de la misma perdura desde entonces hasta nuestros días, en donde ocupando su sitio, cuando menos según la creencia popular, se encuentra el magnífico edificio de la Bolsa.

En ese mismo edificio de la Bolsa de Nueva York encontramos el NYSE (New York Stock Exchange), uno de los máximos referentes bursátiles del mundo. NYSE es el mayor mercado de valores mundial y el primero en número de empresas que cotizan, creado en 1817 por un grupo de corredores de bolsa para poder llevar a cabo un control de las acciones que se negociaban en Wall Street, aunque no fue hasta 1903 cuando se construyó el emblemático edificio que todos conocemos con sus espectaculares columnas y que es considerado como la mayor Bolsa del Mundo. En el impresionante edificio se sucedieron innumerables eventos como el famoso Jueves Negro, llamado así porque el 24 de octubre de 1929, jueves, se produjo la mayor de las caídas en esta bolsa y comenzó la Gran Depresión.

Al respecto pueden consultar el artículo “El Jueves Negro”.

Volviendo a nuestro Toro, lo podemos considerar enmarcado dentro del arte urbano más vanguardista y que se caracteriza por haber conseguido el cariño de todos los neoyorquinos y turistas que lo visitan a diario. No debemos olvidar aparte de todo este bonito folklore, que el toro en sí mismo representa los valores alcistas de la Bolsa en contraposición al oso que erguido y con sus manos mirando hacia abajo, representa la Bolsa bajista y la tendencia del mismo signo.

Los cuernos del toro mirando hacia arriba en actitud hiriente representan la tendencia alcista y a los que la siguen. Unos y otros, toros y osos mantienen una suerte de batalla continua cada día en todos y cada uno de los mercados mundiales, desde las divisas hasta el oro, pasando por el paladio, la soja, el cacao o el crudo….

De tal forma que las viejas tendencias de Dow se siguen perpetuando en el quehacer diario de los traders, sean éstos como ya hemos dicho, osos o toros. En cualquiera de los casos, seamos traders o no, siempre será un buen plan, si visitamos Nueva York, hacernos una foto junto al viejo Toro de Wall Street.

Artículo escrito para TODOS A LA BOLSA

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