El Mercado Financiero

Los Mercados Financieros están cada día más de moda. Corporaciones, empresas, gobiernos y particulares se preocupan cada vez con mayor interés en conocer los mismos y participar de forma activa en su formación o desarrollo.  Además aparecen nuevos mercados y distintas ofertas de participación en ellos. Con este artículo queremos exponerles la historia y el funcionamiento básico de los mismos, desde su nacimiento hasta nuestros días. Y es que este, es uno de los grandes triunfos de la civilización: el nacimiento del mercado moderno tal como lo entendemos y el paso del mercado del trueque y el intercambio, al más novísimo mercado virtual.

Ferias y Mercados. Etimología y origen.

Es comúnmente admitido derivar la palabra mercado, en un sentido etimológico, del término latino “mercatus” como aquel lugar o sitio notorio en donde reunidos los comerciantes procedían a la venta pública de sus productos. Es decir, en un sentido amplio  se trataba de un lugar físico donde se generaban las condiciones óptimas para el intercambio de bienes y en ocasiones servicios. Históricamente, los primeros mercados de los que tenemos conocimiento se fundamentaban o estaban asentados bajo el método del trueque y sufrieron una evolución pareja a la de la propia humanidad,  el dinero y la posterior aparición del papel moneda, tal como hemos comentado en artículos anteriores. A tal caso sirva como referencia https://www.todosalabolsa.com/historia-del-dinero/ en donde podemos encontrar una interesante aproximación al tema.

Philip Kotler, en su “Dirección de Mercadotecnia” abunda sobre los conceptos que acabamos de mantener afirmando el paso existente desde el intercambio o trueque hasta el propio mercado como tal. En su obra podemos leer “Un mercado está formado por todos los clientes potenciales que comparten una necesidad o deseo específico y que podrían estar dispuestos a participar en un intercambio que satisfaga esa necesidad o deseo“.

El origen del Mercado actual, tal como se ha entendido tradicionalmente lo encontramos en las ferias y mercados de la Edad Media, con una significación hoy puramente histórica. Son según palabras de Joaquín Garrigues, en su “Curso de Derecho Mercantil” instituciones nacidas y desarrolladas en la infancia del comercio que desaparecen, cuando este, llegado a la edad adulta, satisface sus exigencias por otros caminos más rápidos. Siguiendo con el inolvidable profesor  “el mercado se celebraba en terreno neutro, generalmente fronterizo, bajo la tutela religiosa, y se pactaba expresa o tácitamente, una especie de paz comercial que protegía al extranjero

La ley 4ª, título 7º de la Partida V disponía a tal efecto “todos los que vengan a las ferias de estos Reynos o a otro punto de ello en cualquier tiempo, sin distinción de cristianos, moros o judíos, serán salvos y seguros en sus personas, bienes y mercaderías, así en la venida, como en su estadía y vuelta”. Al caso fue muy destacada la Feria de Medina del Campo, con privilegios concedidos por el Infante Don Fernando, Juan II, Enrique IV, y los Reyes Católicos.

Históricamente cada país ha ido conformando sus mercados hasta la explosión económica y social que supuso el convulso siglo XIX, con posterioridad va a ser en el siglo pasado cuando se sienten las bases científicas de lo que entendemos actualmente por mercado.

Mercados Financieros. Concepto.

Las antiguas Ferias y Mercados, cuya breve introducción acabamos de ver, son el origen remoto de lo que hoy consideramos “Mercado Financiero”, entendiendo por tal aquel lugar, físico o no, o sistema a través del cual se han de producir los intercambios de los denominados activos financieros, a la vez que se determina de forma constante la producción de sus precios.

Para que estos mercados sean eficientes han de cumplirse una serie de requisitos, entre los que destacan la viabilidad de acceso de los operadores que intervienen en los mismos y la fijación del precio de los activos financieros y su correspondiente liquidez.

En este tipo de mercados, además se producen una serie de actuaciones y procesos que podemos resumir en los siguientes puntos:

Negociación, con la posibilidad de poder cruzar órdenes de compra y venta

Contratación, con la finalidad de dar un aspecto formal a los cruces mencionados con anterioridad.

Liquidación y Compensación, como aquella realización de los cobros y pagos y las entregas de bienes o valores si esta fuera pertinente.

Con todo esto, faltarían una serie de factores importantes para que este mercado financiero fuera un mercado perfecto o ideal, supuesto bajo el cual los operadores, compradores y vendedores o terceros implicados no tendrían la capacidad de interferir en el precio final del activo implicado en el tráfico. Entonces, podríamos hablar de un mercado en competencia perfecta, carente de monopolios u oligopolios que puedan fijar los precios a voluntad, incluyendo en estos a los gobiernos, bancos centrales, casas de valores, etcétera.

Requisitos para el Mercado Ideal.

Aunque son muchos los autores que han abundado sobre estos requisitos o factores, en esta sede tendremos en consideración cinco grandes supuestos:

Primero: Libertad de acceso plena de los operadores al mismo, o lo que es igual: mínimo de trabas para poder acceder al mercado. No debemos confundir este supuesto con la regulación legal de acceso, siempre necesaria y que debe ser, cumpliendo sus funciones, lo menos limitadora posible.

Segundo: Transparencia informativa, hecho por el cual todos los operadores e intervinientes puedan acceder al conjunto de la información, sin existir grupos de presión que puedan manipularla o gestionar esa información decidiendo niveles de acceso para distintos tipos de intervinientes en el mercado. La denominada información privilegiada es una lacra que debe ser erradicada de forma absoluta de los mercados financieros, para ello los legisladores y reguladores deben esforzarse en que este supuesto no sea un mero desiderátum, sin efectividad en el trafico real.

Tercero: Posibilidad de reacción inmediata, en donde los operadores puedan hacer frente con rapidez a los cambios que se produzcan en el mismo, básicamente sobre las posiciones dadas de precios, condiciones de contratación u operación y activos financieros.

Cuarto: Mercado en situación de competencia perfecta donde todos los involucrados estén al mismo nivel de actuación, no existiendo grupos con mayores capacidades competitivas que otros.

Quinto: Por último el mercado perfecto debe tener un volumen de negocio operativo lo suficientemente importante que permita la realización de los cruces de órdenes de forma instantánea evitando el lamentable deslizamiento o la falta de liquidez.

Clasificación de los Mercados Financieros.

Una primera clasificación tiene en cuenta como punto de partida el concepto de mercado como tal, sin adjetivación ninguna. Esta referencia muestra la diferencia existente entre el mercado de libre competencia, calificado como ideal por los principios del liberalismo, en donde los intervinientes o agentes económicos implicados no interfieren en el precio final del bien o servicio, siendo el propio mercado el que se autorregula en ese sentido,  obedeciendo a leyes como las de la oferta y la demanda entre otras.

La situación contraria se puede dar por diversos factores bien porque el mercado está intervenido por monopolios u oligopolios como ya hemos apuntado anteriormente o bien porque el mismo está tensionado por una competencia imperfecta o dirigida. También es el caso de los mercados bajo modelos totalitarios.

Ya centrados en los denominados mercados financieros y siguiendo la práctica docente habitual podemos dividir estos en seis grandes ramas o áreas, que pasamos a comentar.

Mercados libres versus mercados regulados, en donde la regulación puede alterar en alguna medida la fijación del precio o el tipo de negociación de los activos por la propia intervención reguladora de la administración del estado. Lo contrario, el mercado libre, será por tanto aquel en donde el precio es fijado libremente por la actuación de las fuerzas de la oferta y la demanda. Aunque ya lo hemos apuntado con anterioridad es importante discernir entre la regulación que impone al mercado unas reglas naturales para su mejor desenvolvimiento y seguridad jurídica, de la intervención del estado totalitario, que impide el juego natural de la oferta y la demanda, marcando objetivos de precios y volúmenes que no hacen sino crear una distorsión que acaba siendo una ficción de lo que el propio mercado debe ser.

Mercados primarios y secundarios. Los mercados primarios son aquellos en donde el intercambio se produce sólo en base a activos financieros de nueva creación, por tanto la actividad de los mismos se produce al momento de la emisión de los mencionados activos, por el contrario y como resulta fácil entender en esta dualidad los mercados secundarios no son sino aquellos en los que la negociación se produce a partir de activos financieros ya existentes.

Mercados directos e intermediados. Conocemos el mercado directo por ser aquel en el que la búsqueda, negociación e intercambio de los activos financieros se produce de forma directa por los participantes del mercado sin intermediación alguna. Cuando en las operaciones individuales participan intermediarios financieros se entiende que ese mercado está o resulta intermediado.

Mercados organizados y no organizados. Esta distinción hace referencia  a si el mercado lleva a cabo su actividad de intercambio de activos financieros en base a una regulación o normativa que estandariza ese mismo sistema de intercambio mediante el uso obligado de las normas correspondientes al caso. Por otra parte los mercados no organizados, conocidos por las siglas OTC (“Over The Counter”) no ofrecen esta estandarización por parte de terceros, sino que son los propios participantes del mercado los que establecen libremente los términos y reglas singulares de los intercambios, aunque debemos tener en cuenta que este tipo de mercados posee una regulación de otro nivel, que es la que establecen las leyes generales al respecto.

Mercados al contado y mercados aplazados. Los mercados al contado como su nombre indica son aquellos en los que el intercambio de los activos financieros queda perfeccionado por el pago al contado de los mismos, es decir aquellos en los que la negociación, intercambio y liquidación se procesan de manera simultánea o cuasi simultánea. En los mercados en donde es posible que transcurra un tiempo entre la negociación y la liquidación o pago, se produce el fenómeno del aplazamiento o mercado a plazo.

En próximos artículos del magazine, seguiremos avanzando en el estudio de los mercados financieros, incluyendo entre los nuevos modelos del mismo, el llamado mercado virtual. Será en la segunda entrega sobre los Mercados Financieros.

Artículo escrito para TODOS A LA BOLSA

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