los impuestos en la bolsa

Tributación Bolsa Española

Generalmente cuando se empieza a invertir (probablemente el término más adecuado sea “especular”) se tiene un gran desconocimiento sobre la fiscalidad en la bolsa (impuestos, IRPF) de las operaciones que se realizan y la incidencia que nuestras ganancias o pérdidas tienen en el resultado final de nuestras cuentas. En realidad la complejidad de la tributación ha ido simplificándose cada vez más, aunque han tenido lugar distintas reformas hasta llegar a la situación actual.

Lo primero que tenemos que conocer es la terminología más sencilla, así entenderemos por plusvalía la ganancia obtenida a partir de restar al precio de compra de un valor, el precio de venta del mismo. De esta forma, imaginemos que hemos comprado valores (acciones) por importe de 10.000 euros y que unos meses después los hemos vendido por 10.250 euros, pues bien habremos obtenido una plusvalía de 250 euros.

En el caso contrario, la minusvalía, se calcula restando al precio de compra, el precio de venta, de tal forma que si en nuestro ejemplo anterior compramos por valor de 10.000 euros, pero vendimos tres meses después (con pérdidas lamentablemente) por 9.500 euros nuestra cuenta queda resuelta con 500 euros de pérdidas/minusvalías. Una mala operación.

Para el Fisco tienen importancia tanto unas como otras, es decir toma en cuenta las minusvalías y las plusvalías (afortunadamente). Por nuestras plusvalías debemos pagar la parte del impuesto correspondiente, mientras que por las minusvalías podremos compensarnos de otras plusvalías obtenidas.

El resto es bastante sencillo, siempre y cuando tengamos en cuenta algunas ideas clave:

1.- A cada una de nuestras compras debemos sumarle todos aquellos gastos que la operación ha producido, así por ejemplo las comisiones que hemos pagado a las entidades de crédito o brókeres que han realizado nuestra operación. Es decir añadimos el importe de los gastos incursos en la compra del activo financiero.

2.- En sentido contrario, pero de la misma forma, en cada una de nuestras ventas debemos igualmente restar el precio de los gastos y comisiones soportados. O lo que es lo mismo y tal como hemos apuntado en el párrafo anterior, añadimos el importe de los gastos incursos en la venta del activo financiero.

3.- También debemos tener en cuenta que la venta de determinados activos financieros, como pueden ser las acciones por ejemplo, está sujeta al denominado sistema FIFO (First In First Out) que básicamente nos viene a indicar que las primeras acciones en entrar en la cartera deben ser obligatoriamente las primeras en salir de la misma. Siempre nos estamos refiriendo a los mismos valores, claro está. Por tanto y como conclusión si se han producido sucesivas compras de un mismo valor deberá tenerse en cuenta la máxima mencionada líneas más arriba “las primeras que se venden son las primeras que se compraron” con independencia de donde se encuentren depositadas o el precio que se pagó por ellas.

Podemos verlo con un sencillo ejemplo:

Imaginemos que compramos 1.000 acciones de SNC en 2.015, posteriormente en 2.016 otras 500, y finalmente en 2.017 otras 2.000 más y decidimos vender 500, las 500 que se venden serán del lote de 1.000 que compramos en el año 2.015, pero no de las que se compraron con posterioridad.

En general, podemos decir que los productos financieros atienden a dos peculiaridades bien diferenciadas en cuanto a su tributación se refiere. De una parte los llamados RCM o rendimientos del capital mobiliario y de otra los conocidos como GPP que corresponden a las ganancias o pérdidas patrimoniales. Veámoslos:

GPP: Ganancias y pérdidas patrimoniales, como aquellas variaciones producidas en nuestro patrimonio cuando tiene lugar un cambio en el mismo. El ejemplo más claro ocurre cuando se produce una venta de acciones (pero también de fondos de inversión o de otros productos derivados, tal como los futuros financieros). Párrafos más arriba explicábamos la fórmula que debe aplicarse, descontando al precio de venta el de compra y los gastos asociados a ambos.

RCM: Rendimientos del capital mobiliario, como aquellas rentas recibidas que proceden de elementos patrimoniales, bienes o derechos, pero siempre de naturaleza mobiliaria, de titularidad propia obviamente y no vinculados a actividades económicas. Ejemplos en este apartado pueden ser los dividendos que hemos cobrado a lo largo del ejercicio por las acciones invertidas en una sociedad cotizada o los intereses que hayamos percibido por el mantenimiento de un determinado depósito bancario a lo largo del año.

Finalmente y en cuanto a los tipos impositivos aplicables, estos quedan como sigue:

El 19% para los primeros 6.000 euros.

El 21% para la horquilla formada entre los 6.001 y los 50.000 euros.

El 23% para cuantías que sobrepasen los 50.000 euros.

Siempre refiriéndonos a las plusvalías.

Por último y en cuanto a la tributación de los Fondos de Inversión, esta es menos complicada ya que se valora de una forma directa la diferencia entre el valor de compra del fondo y la venta del mismo. Llegados a este punto, debemos tener en cuenta que las comisiones incursas en los gastos de compra venta del fondo se liquidan dentro del mismo. En este caso sí debemos considerar que una vez producida la venta por parte de la gestora, esta debe aplicarnos una retención del 19% sobre la plusvalía obtenida por el fondo en cuestión si es que esta hubiera llegado a producirse…

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Tributación en la Bolsa Española.
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Tributación en la Bolsa Española.
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Como se tributa en la Bolsa Española (IRPF)
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