Tulipanes y Bolsa

Tengo el convencimiento de que algún lector cuando lea que los tulipanes holandeses y los futuros financieros tienen un punto en común, pensarán que hemos enloquecido, aunque nada más lejos de la realidad.

En la Holanda del siglo XVII, el tulipán llegó a ser un activo tan cotizado que provocó la que se considera la primera burbuja especulativa de la historia y la quiebra absoluta de Holanda. Esto se debía a que se adquirían más y más bulbos, todos querían bulbos por lo que su precio aumentó de tal forma que terminaron utilizándose como si fueran dinero, hasta causar una crisis de mercado.

Se sabe que el tulipán proviene del Imperio Otomano, la actual Turquía, importándose a los Países Bajos en el siglo XVI. Todo empezó gracias a Charles de L’Ecluse, conocido también como Carolus Clusius, botánico flamenco más importante de todos los tiempos quien estuvo más de dos décadas trabajando con los tulipanes para aclimatarlos al entorno holandés y el responsable de introducirlas en el país. Escribió su primer libro sobre ellas, creciendo de tal forma la popularidad de éstas que la gente entraba en su jardín para robar los bulbos.

El tulipán era una flor sin mucho atractivo, una de tantas, pero gracias a verse afectada por un virus, empezaron a surgir gran variedad de colores provocando un gran interés.

En aquella época, Holanda contaba con una gran actividad comercial y en el siglo XVII, los bulbos de tulipán se consideraban un elemento ornamental en palacios y jardines, asociados con la riqueza, se convirtieron hasta en piezas de coleccionismo, en objeto de ostentación y por lo tanto en símbolo de riqueza para las clases con más recursos y por ello todo el mundo quería tener uno. Se publicaron catálogos con las flores y así fue como los tulipanes entraron en la bolsa de valores.

La gente vendía sus casas, sus campos de cultivo o sus granjas a cambio de una sola planta. En 1630 su popularidad era tal que los precios se dispararon llegándose a pagar por algo más de 40 bulbos la nada despreciable cifra de cien mil florines.

La tulipomanía fue un periodo de euforia especulativa, cuyo objeto fueron los bulbos de tulipán llegando a alcanzar precios desorbitados lo que originó los primeros fenómenos especulativos de masas.

Esto se desarrollaba de la siguiente manera, el vendedor de tulipanes vendía la flor sin ni siquiera haberla visto ya que, en la mayoría de las veces, ni tan siquiera estaba plantado aún, con lo cual se operaba con un bono representando el tulipán. Los beneficios eran altos y muchos hicieron fortuna gracias a los tulipanes.

Durante la década de 1630, el precio de los bulbos crecía sin parar y todo el país invirtió en el comercio especulativo de tulipanes llegando a unos beneficios del 500%. A raíz de una epidemia que arrasó con la población neerlandesa, la falta de mano de obra hizo que se multiplicaran todavía más los precios generando un excesivo mercado al alza creándose el mercado de futuros a partir de los bulbos aun sin plantar. Este fenómeno se conoció como negocio del aire. Se popularizó en las tabernas de las pequeñas ciudades a pesar de que dicho negocio estaba prohibido. Los compradores se endeudaban hasta las cejas e hipotecaban sus bienes para adquirir las flores.

El precio crecía y crecía y aunque solamente se podían distribuir en verano, los comerciantes empezaron a vender los bulbos antes que la flor, de tal forma que se compraba el producto antes de que ni siquiera existiera éste. Fue de esta manera que los tulipanes pasaron de ser una flor a ser el germen de lo que luego se ha conocido como futuros financieros. No solamente las querían las clases pudientes sino también entraron en el mercado las clases medias y los pequeños inversores. Fue una guerra especulativa en toda regla, se empezaron a intercambiar derechos sobre los bulbos y muchas veces, la mayoría de las ocasiones, no se llegaba a recibir el producto, era todo pura especulación.

La planta del tulipán se reproducía mediante semillas como otras tantas flores, pero tardaban años en producirlas, son plantas que maduran lentamente, así que idearon que era más viable la reproducción mediante bulbos.

Mientras hubo tulipanes, todo iba viento en popa a toda vela, todos ganaban, pero como todo en esta vida, nada es eterno y llegó el día en que las cosechas no fueron tan buenas debido a las condiciones meteorológicas, como bien sabemos es una ciencia inexacta. Así empezó la desconfianza en el sistema de garantías de las entregas y las ventas se empezaron a multiplicar. Los precios empezaron a caer en picado, todo el mundo quería deshacerse de sus tulipanes, todos querían vender y nadie comprar. Las bancarrotas se sucedieron y golpearon a todas las clases sociales, desde la burguesía hasta los artesanos perdieron hasta la camisa y la economía neerlandesa fue a la quiebra, algo que nos recuerda a la crisis de las hipotecas subprime.

La crisis de los tulipanes terminó generando un crash financiero, enriqueciendo a unos pocos y arruinando en el camino a muchos otros.

Es de sobra conocido que los especuladores conocen las dinámicas de las burbujas, su creación y las consecuencias que derivan de ellas aun así se siguen corriendo riesgos. Si nos detenemos a pensarlo, parece mentira que una simple flor fuera la causante de la burbuja especulativa. Este entramado se considera como el verdadero germen de los mercados de futuro, aunque los primeros contratos de producto financiero se realizaron posteriormente en Japón, del que hablaremos en otro artículo.

Como conclusión podemos decir que todo está inventado en cuanto a burbujas especulativas se refiere y a pesar de todo, no aprendemos, es un ciclo.

Artículo escrito para TODOS A LA BOLSA

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Tulipanes y Bolsa
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Tulipanes y Bolsa
Descripción
Una historia de como nacieron los futuros financieros.
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Todos a la Bolsa
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